11/07/2008
La canción del verano
Con la llegada del buen tiempo, retorna la marea de pateras a nuestras costas.
Para mi, esta debería ser la canción del verano. Si conectan sus altavoces, podrán escucharla.(Y, como siempre, para silenciar pulsen [esc])
Los Suaves "Dulces noches de luna y pateras"
Nació como nacimos todos
pero a él le tocó el lado negro del mar;
último de siete hermanos
llevaba el nombre del profeta.
Pedía limosna a su propia sombra,
las cinco promesas cumplía.
Su compañera arrastraba veinte años,
siempre a su lado empujando en la vida.
Delante acechaban montañas de días.
¿A quien le puedo contar
que aquel infierno era su vida?
Soñaba al mirar la ventana del diablo.
Los espejismos no son el desierto
están mas allá del estrecho.
Peor que matar a un hombre
es cerrarle el camino;
mucho peor es ahogar su destino.
El mundo es de todos,
tienen que pasar.
Aquí entramos todos
o aquí no entra ni Dios ni Alá.
Dulces noches de luna y pateras,
verano tiempo de viajar,
lloran las nubes en la ribera,
espuma de rabia escupe el mar.
Pasos de hambre en la arena
sólo oigo al mundo respirar,,
no hace ruido el dolor verdadero
sólo hace ruido el cielo.
Las ilusiones se escurren entre los dedos del agua,
crucero de los condenados,
fracaso de los fracasados.
La muerte se baña entre las olas,
antesala de los sueños...
las estrellas ruedan solas.
Peor que matar a un hombre
es cerrarle el camino;
mucho peor es ahogar su destino.
El mundo es de todos,
dejadlos pasar,
aquí entramos todos
o aquí no entra ni Dios ni Alá.
Peor que matar a un hombre
cerrarle el camino;
mucho peor es ahogar su destino.
Vallas y alambradas
no pueden parar
lo que hoy es marea.
pronto será temporal.
Una carta pidiendo cuentas
va recorriendo la tierra.
Hay miradas que siguen mirando
aunque tu alma esté ciega.
Un día el mar recordará
el nombre de todos los que entierra.
Si hacemos un puente de muertos
¿para que sirven las piedras?
Maldito mar que tienes que unir y separar,
malditas leyes de fronteras,
colores, banderas y patrias.
La noche se va convirtiendo en tinieblas.
Le llaman estrecho y es ancho
y más profundo que las penas.
Peor que matar a un hombre
es cerrarle el camino;
mucho peor es ahogar su destino.
El mundo es de todos,
tienen que pasar,
aquí entramos todos
o aquí no entra ni Dios ni Alá.
Nació como nacimos todos,
polvo de estrellas cielo y mar.
Hay tantos ahogados
que hasta el oceano se va a secar.
Ella espera, sigue esperando,
piensa que ha podido cruzar.
Él da patadas al cielo
desde el fondo de un pozo negro.
Viudas de vivos y muertos esperan noticias,
noticias que siempre son malas
en el lado oscuro del mar.
Los náufragos cobrándose vidas,
las esperanzas quedan hundidas
a los pies de Gibraltar.
Peor que matar a un hombre
es cerrarle el camino;
mucho peor es ahogar su destino.
El mundo es de todos,
tienen que pasar,
aquí entramos todos
o aquí no entra ni Dios ni Alá...